Los desafíos que vienen para la UNLP

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Reflexioné sobre los logros alcanzados por la UNLP hasta el día de hoy y fundamentalmente acerca de los objetivos que nos planteamos a futuro durante una entrevista que me hicieron para Bit&Byte, la publicación institucional de la Facultad de Informática de la UNLP.

“ Sostener la calidad aún en la masividad más que un desafío es una condición  ”

Fernando Tauber dialogó con Bit&Byte sobre los principales desafíos de la Universidad Nacional de La Plata así como también realizó un balance de los logros alcanzados hasta la fecha.

El Vicepresidente Institucional a la UNLP y candidato a la presidencia de esta casa de estudios para el período 2018-2022, además se refirió al crecimiento de la Facultad de Informática y al compromiso que tiene esta unidad académica con la sociedad.

La UNLP ha crecido considerablemente en los últimos años, tanto en infraestructura como en su matrícula ¿Qué balance hace de este período?

Yo creo que si tenemos que mirar a la Universidad en términos de balance y retrospectiva, ha avanzado muchísimo durante todo el proceso democrático. Tanto en su dimensión, como en su complejidad y en sus roles. Es una Universidad que ha cuadruplicado su matrícula, su cantidad de docentes, que ha crecido en extensión y que se ha cuadruplicado en ciencia y en posgrado.

Los números son inmensos, la Universidad Nacional de La Plata reúne una comunidad de más 160 mil personas, cuando eran 40 mil en el inicio de la democracia. Teníamos 30 institutos de investigación, hoy tenemos 160. Teníamos muy pocos alumnos de posgrado, la última cifra que recuerdo eran 5.500 en 2004, hoy son 13000 en carreras de posgrado y otros 13000 en cursos. El presupuesto de la Universidad del año 2004 era de menos de 100 millones de pesos, el que se va a votar en el 2018, va a ser de casi 6500 millones de pesos.

Hoy por hoy, somos otra institución que ha tenido que resolver las demandas que ese crecimiento le ha generado. Hubo que construir Facultades de cero con edificios nuevos, con equipamientos nuevos, incrementar los cargos docentes, los cargos no docentes, construir bibliotecas, aulas, institutos de investigación, espacios para la investigación, espacios para la extensión universitaria.

Todo este proceso fue muy intenso en cuanto a resolver nuestras demandas insatisfechas. Así tuvimos la necesidad de crear servicios estudiantiles que ayudaran a la contención: volver a abrir el comedor universitario después de 40 años, abrir un albergue universitario, crear un micro universitario, conseguir la ley del boleto universitario, poner en funcionamiento un tren, decenas de becas diferentes para las distintas necesidades de los estudiantes, coberturas de salud,etc.

Estaba todo por hacer en esta Universidad que hoy es la segunda universidad de argentina y que ocupa un lugar de relevancia entre las 600 más importantes del mundo -en un universo de más de 27 mil-. Es alentador el recorrido si lo miramos en términos de balance.

Y de ahora en adelante ¿Cómo imagina el futuro de la UNLP? ¿Qué rumbo tomará en los próximos años?

En términos prospectivos, con todas estas herramientas y estas asignaturas en un alto nivel de respuesta -aunque siempre nos quedan muchas cosas por hacer- lo que crecen son responsabilidades para con nuestro pueblo.

Esas responsabilidades son muy nítidas, tenemos una matrícula en el grado de casi 110 mil alumnos, necesitamos que se reciban en tiempos razonables, producir cada vez más graduados.

El rendimiento académico, es decir, las materias que aprueban año tras año, debe ser cada vez mayor. Ésta es una Universidad que no cree que el sólo paso por la institución sea suficiente, más allá de que nuestra vida suma valores en la formación como ciudadano.

Nuestro objetivo es que el estudiante se quede en la universidad y que se reciba. Esto significa poner la lupa no sólo en las dificultades económicas que el estudiante tiene que afrontar con su familia en esta etapa de su vida, sino también en las dificultades académicas.  Poner atención en cada uno de los aspectos que pueden mejorarse para que creciendo en calidad, su carrera se vuelva amigable, acorde a nuestros tiempos, con las tecnologías necesarias y que le permitan sentirse contenidos y avanzar en su objetivo fundamental de recibirse.

También creo que tenemos que crecer en nuestra producción científica, proteger nuestros recursos humanos formados. La producción de conocimientos es central, para eso fue fundada la Universidad, por eso la dimensión de nuestra comunidad científica.

Es nuestro objetivo no parar de crecer en esa producción de conocimientos y para eso nuestro capital humano es lo más importante. Por este motivo, tenemos que ocuparnos de aquellos que tienen la vocación de incorporarse en una carrera de investigación o transferencia; que hacen el esfuerzo de doctorarse e invierten casi un tercio de sus vidas en todo ese proceso formativo.

Es importante que la Universidad les pueda brindar la oportunidad de que continúen dentro de esa línea, al menos hasta tener todos los elementos para ingresar en la carrera de científico o insertarse en un mundo de trabajo vinculado a su propia línea de formación. De estas cosas no hubiésemos podido soñar hace 10 años atrás, hoy es una responsabilidad.

La educación formal alternativa es otra línea en la que hoy ponemos especial atención. Hay entre un 70% y un 80% de los chicos que están en edad de estudiar en la universidad y que no llegan a la universidad. Debemos dar respuesta a este sector de la población.

No sólo tenemos que ser inclusivos en la formación de pregrado, grado y posgrado, si no en el desarrollo de habilidades que se complementan con conocimientos propios  de la universidad, para poder desenvolverse en el mundo del trabajo. Para eso creamos las diplomaturas, para que no sean solamente cursos y certificados de alguna temática específica, sino que sean construcciones mucho más amplias, que den una alternativa para aquel que no quiere acceder a una carrera universitaria.

Aspiramos a que sientan que la universidad pública es la institución que le puede dar herramientas para poder tener una oportunidad de desarrollo en su vida. Son condiciones complementarias, una tiene que ver con una faz netamente académica y otra con una faz netamente extensionista.

Creo que integrar redes en la universidad ha sido un tema que se ha acelerado fuertemente. En esta etapa pos global las redes tienen otro sentido; tanto con las instituciones universitarias, las no universitarias, como con las profesionales. Tenemos que tener objetivos comunes, ser sinérgicos y aportar posibilidades de desarrollo social.

El sentido de red tiene que ver con hacer converger la agenda científica con la social. Ensanchar la logística universitaria, las posibilidades de desarrollo de nuestros propios graduados, cambiar la óptica de profesional individual a la condición de mayor potencialidad que significa el asociativismo . La universidad tiene que estar presente en estos campos de conocimiento.

La Universidad Nacional de La Plata reafirma constantemente su compromiso con el desarrollo de nuestro país ¿Qué importancia tiene el contexto social para la Universidad? ¿De qué forma se puede contribuir a ese desarrollo?

Una cosa reitera la otra, la universidad tiene que ser una herramienta de desarrollo. Una herramienta que iguale oportunidades y que llegue al conjunto de la sociedad. Eso es la construcción de una sociedad más igualitaria, por eso la vocación inclusiva de la universidad, rompiendo esa falsa dicotomía entre masividad y calidad. La universidad tiene que ser masiva y tiene que ser de calidad, por supuesto que esto significa mucho más esfuerzo.

Es muy fácil conseguir estándares de calidad siendo selectivo, excluyente, elitista; pero cuando uno se propone conseguir esas condiciones para grandes sectores sociales el esfuerzo es doble. El trabajo es mayor porque hay que equiparar los niveles de conocimiento y porque en la masividad la atención personalizada es casi una obligación para que el estudiante no entre en una anomia que lo desoriente y no se sienta contenido.

Todo eso es difícil, pero no son condiciones contradictorias, parecería que hablar de masividad significa más anonimato pero no es así. En cuanto más masivo, más reconocida la individualidad y más necesidades de contención de cada uno.

Desde ahí es que las universidades publicas hemos crecido tanto en estos años. Hoy entre trabajadores docentes, no docentes y estudiantes, las universidades públicas llegamos casi a 2 millones en el país. Nosotros, en particular, aspiramos a seguir creciendo y que ese crecimiento sea en una cadena virtuosa, en el que los estudiantes se reciban en tiempos más cortos y por consiguiente, aumente el número de graduados.

Buscamos que la relación entre los que chicos que ingresan y los que egresan sea una relación que satisfaga el esfuerzo que el país hace en sostener la universidad pública. Sostener la calidad aún en la masividad más que un desafío es una condición.

La Universidad Nacional de La Plata es una Universidad que reivindica los postulados de la Reforma Universitaria de 1918 ¿Qué significa ser reformista en la actualidad? ¿Qué valor agregado conlleva que el año próximo se celebre el centenario de aquella reforma universitaria?

Es un tiempo de balances y propuestas. Los postulados básicos de la reforma de 1918 todavía hoy tienen una espectacular vigencia: autonomía, cogobierno, libertad de cátedra, ingreso por concurso, ingreso irrestricto, la gratuidad, la universidad como un ámbito natural de debate de los temas que le preocupan a la sociedad.

Todo ese casi decálogo de postulados fueron propuestos por los jóvenes del 18’, los protagonistas en la construcción del manifiesto liminar y de la esencia ideológica que perfiló la universidad latinoamericana. Ésta fue la última gran revolución que tuvo la universidad en casi mil años de historia. La universidad es una institución de la edad media y su último gran movimiento conmocionante fue la reforma producida en Córdoba.

Esta es la hora para que los estudiantes empiecen a redactar el segundo manifiesto. El que nos pone de cara a los próximos años, en donde necesariamente se van a reafirmar los postulados que le dan el perfil a la universidad actual. Sin embargo, hay que considerar las nuevas imposiciones que significan hoy conseguir que la sociedad sea más justa, más igualitaria.

Así surgió la reforma en ese momento. Fue un movimiento de reacción a los sectores más conservadores, clericales, que caracterizaban a la Universidad de Córdoba. Todo eso contra el hijo del inmigrante, el criollo, que buscaba movilidad social ascendente. Fue entonces, un movimiento de reacción, una revolución educativa y universitaria.

Hoy necesitamos no perder de vista la esencia de por qué vale la pena ser reformista. Justamente tenemos que reafirmar esta vocación de construir una sociedad de pares, menos asimétrica, menos injusta. Todo esto a partir del conocimiento, porque eso es la universidad, una constructora de conocimiento.

Cuando hablamos de que se reciban más rápido, que se achique la cantidad de chicos que abandona la universidad, que protejamos nuestros recursos humanos formados, que fortalezcamos la labor de nuestros graduados,  que los acompañemos en su inserción en el sistema productivo en los términos más amplios , estamos pensando en los cimientos del nuevo ciclo de la reforma.

Naturalmente, quienes nos sentimos reformistas tomamos esto como parte de un mismo proceso: el que heredamos y la interpretación a la altura de nuestro tiempo de lo que tenemos que seguir construyendo.

¿Cómo ve a los jóvenes universitarios de hoy? ¿Qué les diría pensando en su futuro?

La institución universitaria existe porque existen los estudiantes, no los profesores. Esto de por sí los carga de un enorme peso en sus espaldas. Tienen que decidir cómo piensan la universidad que viene, es importante que la protagonicen, que la interpreten, que la gestionen, que la discutan y que la interpelen.

La construcción del debate político en la universidad es un espacio en donde los estudiantes tienen el mayor protagonismo. Es necesario que lo ocupen y que no se distraigan en discusiones que se desvían de la esencia del interés universitario. Esa es nuestra forma de aportar a la justicia social que todos buscamos.

De todos modos el pedido continuo tiene que ver con que no claudiquen, que no abandonen, no se desalienten.  Es importante que si se equivocaron de carrera, prueben con otra; que se reciban y que cuando lo logren, no pierdan de vista que la Universidad fue un punto de apoyo para poder construir su vida y que hagan todo su esfuerzo para utilizar los cimientos que se fueron gestando en toda su etapa formativa.

Este es un país que hace un esfuerzo muy grande para sostener la gratuidad de la enseñanza en sus tres estamentos, es casi una excepción en el mundo. Son muy pocos los países que pueden hacerlo. Menos aún en países como el nuestro, que estamos en vías de desarrollo, que no hemos completado nuestro objetivo de conseguir una sociedad más justa.

Casi no existen modelos como el argentino, donde entienden que la oportunidad de esa justicia social está en la gratuidad de la enseñanza y en aportar todos los elementos para que con más conocimiento, pueda haber mayores oportunidades de progreso. El que entiende esa lógica adquiere valores solidarios, tolerantes, conscientes del valor de la democracia, del medioambiente y de los derechos humanos, que lo vuelven un mejor ciudadano.

Quien entienda esto, además, va a encontrar muchas más oportunidades para poder tener una vida plena y cómoda en su medio. No nos sirve una lógica individualidad, consumista y acumulativa como único objetivo de modelo individual, si no mirando más para los costados.  Siempre juntos construimos más que separados.

La Facultad de Informática en particular también ha crecido mucho en infraestructura, en su matrícula y en cantidad de carreras de grado y posgrado ¿Qué visión tiene sobre esta unidad académica?

La Facultad de Informática creo que es un paradigma. Primero porque cumbre un campo disciplinal que hoy tiene una vigencia notoria. El mundo se mueve a partir de la innovación tecnológica, de la producción de conocimientos en general, pero en particular mediante las tecnologías de la comunicación, en donde la informática ocupa un rol central.  Por esta razón, las disciplinas de las ciencias informáticas hoy son especialmente trascendentes.

Informática es una facultad que tiene la obligación y la vocación de asumir estos postulados que hemos enunciado.  Además, desde su enorme visibilidad tiene el compromiso de multiplicarlos, de hacerlos crecer, de guiarnos en cómo nos imaginamos una sociedad mejor a partir del aprovechamiento de la tecnología y de la generación de conocimiento.

El nacimiento de esta joven Facultad escindida de la Ciencias Exactas hace alrededor de dos décadas, con toda esa gran juventud, contrasta con el crecimiento explosivo que tiene en sus carreras.  Informática nos demuestra que se han resuelto sus dificultades históricas, primero transformándose en Facultad, con su edificio propio, posteriormente con la multiplicación de sus carreras. Es la única Facultad que tiene una carrera asociada con ingeniería, es decir que innova en las formas de construir conocimiento. Además es para destacar que tiene tres institutos de investigación tremendamente activos.

Todo este crecimiento, como todo progreso dentro de la Universidad, genera responsabilidades y es una obligación imaginarlas y cumplirlas. Siempre esas responsabilidades son para la sociedad que la contiene y la sostiene.

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